domingo, 28 de abril de 2013

Con sabor venezolano





Desde que comenzó el Sudamericano Sub-17, no nos hemos dejado de sorprender por el talento, personalidad, carácter y entereza de los pequeños vinotinto. Una derrota en los siete partidos jugados en todo el torneo, deja claro que Venezuela se preparó muy bien para afrontar el reto y clasificar al mundial de la categoría.

Lo más sorprendete, es el estilo de juego que implantó Rafael Dudamel: un esquema de tres defensores, cinco medio campos y dos delanteros (3-5-2), algo atípico en todas las categorías de la selección nacional. Asimismo, el entrenador de los pequeños vinotinto estructuró un equipo sólido, ordenado, correcto y con mucho carácter. Al parecer, esta selección sub-17 tiene la misma personalidad que el ex arquero nacional.

Cuando analizamos todos los partidos de Venezuela en el sudamericano encontramos  factores comunes con la selección sub-20 y con la absoluta: una defensa hermética, orden táctico, un medio campo de mucho sacrificio donde todos defienden y luchan hasta los balones más difíciles, y dos delanteros élites capaces de mandarla a guardar en la más mínima oportunidad que se les presenten.

Estas características pertenecen a un estilo de juego, a una impronta, una marca, un sello que la vinotinto empezó a imponer con la selección absoluta, desde la llegada de César Farías, y se está transmitiendo a las categorías inferiores. En este sentido, podemos afirmar con toda seguridad que Venezuela ha conseguido una identidad futbolística propia. No imitamos el “jogo bonito” brasilero; no explotamos la velocidad por las bandas como Colombia o Chile; no realizamos el “tiqui taca” de España; ni tampoco tenemos un fútbol tan elegante como el inglés o el francés. Sin embargo, tenemos nuestro propio estilo, de color vinotitno y tan criollo como un pabellón.

¿Cómo juega Venezuela? ¿Cuál es nuestro estilo y las características de juego? Por primera vez en la historia podemos responder estas interrogantes. Venezuela juega con fuerza, con garra, así es nuestro fútbol, como lo denominó Farías en la rueda de prensa posterior al partido contra Colombia: “con el cuchillo entre los dientes”. Esta impronta futbolística ha hecho destacar tanto el orden defensivo como el sacrificio de todos los jugadores del sector medio.

Hay quienes critican el estilo de juego implantado, ya que no es un fútbol estético, vistoso, y Venezuela no es un equipo arrollador que golee a los rivales. Sin embargo, es la modalidad que nos ha funcionado. Jugando de esta manera clasificamos al Mundial sub-20 de Egipto 2009, llegamos en el cuarto lugar en la Copa América 2011, y hemos conseguido triunfos históricos ante Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, entre otros. Por lo tanto, el esquema impuesto ha funcionado.

Igualmente, con esa impronta futbolística, los muchachos de la sub-17 han  conseguido clasificar al mundial de los Emiratos Árabes, con orden, garra y con el cuchillo entre los dientes. Los “Dudamel Boys”, como ya se les comienza a llamar, han asimilado muy bien el estilo de juego y no solo han clasificado al mundial, sino están a punto de ser los campeones del sudamericano. 


Por los momentos, habrá que esperar los próximos partidos de la sub-17 y de la selección de mayores para seguir ratificando que este estilo, el implantado por Farías y Dudamel, es el correcto. Lo importante es que hoy Venezuela se puede jactar que tiene una identidad futbolística propia, que se juega desde las categorías inferiores hasta la absoluta.

Seguramente, el fútbol venezolano seguirá cosechando éxitos, posiblemente iremos al mundial sub-17 y al mundial de mayores, pero la mejor noticia de todas, es que hay mucho futuro, al menos en el fútbol. ¡Amigos, esto se acabó! Hasta la próxima.


Francisco Xavier Ríos Sperandio
Twitter: @cisco_rios