jueves, 9 de mayo de 2013

Por una Cabeza


“Por una Cabeza”. Recuerdan el famoso tango de Carlos Gardel que tenía por nombre esta frase. Pues bien, al igual que esta excelsa melodía, hermosa, interesante y contagiante, está la final del  Torneo Clausura.  

Precisamente, “por una cabeza”, el  Zamora FC está por encima de sus rivales. El equipo llanero acumula treinta y dos puntos y dependen de si mismos para lograr coronarse en el Torneo Clausura. Sin embargo, Anzoátegui y Trujillanos asechan de cerca las aspiraciones del Zamora, y se enfrentarán a un partido a muerte. Asimismo, el Lara tiene que ganarle a Mineros, ligar una derrota del Zamora, y un empate entre Anzoátegui y Trujillanos. Por último, el Caracas no se rinde, después de golear al Petare el pasado miércoles tres goles por cero, rezan por un milagro y una combinación de resultados casi imposible para hacerse del campeonato.

Indudablemente, el domingo se vivirá unas de las finales más emocionantes en la historia del fútbol venezolano. Hasta cinco equipos luchando por el título. Esto es un claro indicativo del crecimiento del fútbol nacional. No obstante, todavía nos hace falta madurar futbolísticamente, así lo piden los fanáticos, los jugadores y hasta el propio fútbol.

Los fanáticos piden mejor vialidad para trasladarse a ver a sus equipos favoritos, piden seguridad en el estadio, piden ciudades donde se respire, se sienta y se viva el fútbol. Más allá de la tesis de que Venezuela es un país beisbolero, afirmación debatible, los fanáticos piden mayor cobertura para el fútbol nacional. No es suficiente que dos televisoras transmitan los partidos, es necesario que los equipos se hagan sentir y capten mayores fanáticos para crear una identidad en sus aficiones.

Los jugadores piden mejores canchas, no es posible que en la primera división del fútbol nacional, se jueguen partidos en un “patio de colegio” como si fuera una “caimanera”. Igualmente, los futbolistas deben tener buenas instalaciones de entrenamiento, centros de alto rendimiento, y escuelas para formar a las jóvenes promesas.

Finalmente, el fútbol pide más competitividad, emoción, pasión y vida. Si, vida, y para que el fútbol viva, se debe institucionalizar, es decir, los equipos no deben depender del estado, pero tampoco de patrocinantes privados. El fútbol pide que se conformen los clubes de socios, que los equipos sean autosustentables.

En tal sentido, si queremos ver más finales como las que vamos a vivir el domingo, esas finales de fotografía que se definen “por una cabeza”, y son hermosas como el famoso tango de Gardel, debemos tomar al fútbol con la seriedad que se merece.

Por lo pronto, el fútbol nos pide que disfrutemos el domingo, que vivamos, lloremos, sintamos y suframos cada toque de balón, cada falta, cada gol. Porque el fútbol es pasión, y hoy tenemos la fortuna que en Venezuela se está dando una final de temporada digna de un fútbol de primer nivel.

¡Amigos, esto se acabó! Hasta la próxima.

Francisco Xavier Ríos Sperandio
Twitter: @cisco_rios                                                                                      

                                                                                                   

jueves, 2 de mayo de 2013

La Cantera del Periodismo Deportivo


“En el periodismo deportivo se deben contar historias, y contarlas bien”

Hoy comienzo estas líneas con esta frase que fue un factor común entre las ponencias de varios periodistas deportivos que participaron en el Curso de Periodismo Deportivo Integral (PDI). Por lo tanto, la pequeña historia de esta semana  tratará sobre mi experiencia en el curso PDI.

Seguramente, habrá muchas personas que se sentirán identificados con estas líneas, ya que todos los que aspiramos ser periodistas deportivos, ya sea especializados en el fútbol, béisbol, baloncesto u otra disciplina, a menudo se realizarán las siguientes preguntas: ¿Cómo se hace para llegar a estar en la élite del periodismo deportivo? ¿Qué se debe hacer para ingresar a un medio de comunicación de renombre? ¿Será que voy por el camino correcto?

Las respuesta a estas interrogantes, queridos amigos, es la paciencia, dedicación y esfuerzo para lograr nuestros objetivos.

Durante los cuatro sábados del mes de abril, conviví con veintiocho compañeros que comparten la misma pasión por el periodismo deportivo. Además, tuvimos el gusto de tener a tres periodistas élites como mentores: Erasmo Provenza, Maximiliano Cordaro y Walter Roque.

De la mano de estos tres profesionales de la comunicación, pudimos ver temas como ética y legislación periodística; producción de radio y tv; periodismo impreso, institucional y digital; y narración y comentarios.  Obviamente todo los temas estaban enmarcados en el elemento más importante, el periodismo deportivo.

Asimismo, tuvimos la dicha de escuchar las ponencias de invitados de altísima categoría, nacionales e internacionales: Enrique Barona Arango (Periodista colombiano), Borja Pardo (periodista español), Xavi Duarte (jefe de prensa del Barcelona F.C) José Manuel Fernández (jefe de prensa de los Leones del Caracas), Rolando Urdaneta (ex presidente de la Liga Profesional de Baolncesto), Tancredo Palmeri (periodista italiano), Eugenia Károlyi y Jessica Stella (periodistas venezolanas del Blogs Deportadas), Fernándo Álvarez (periodista venezolano de la cadena ESPN) entre otros. Cada uno de estos profesionales contó su historia, sus anécdotas y nos brindaron valiosos consejos.

Más allá de aprender un poco más sobre las labores de un periodista deportivo, el curso PDI funcionó para estrechar lasos y realizar alianzas con compañeros que tienen los mismos objetivos. Son estas oportunidades las que nos permiten mostrar nuestro talento, darnos a conocer y sobre todo empezar a trazar nuestro camino como periodistas deportivos.

A falta de una escuela que forme periodistas deportivos natos, interesados y movilizados por el deporte, el curso de PDI  ha tomado las riendas del asunto para ir trabajando y cosechando talento en las canteras del periodismo deportivo venezolano.

Para llegar a ser un periodista deportivo se debe tener paciencia, perseverancia, talento y carácter para aprovechar las oportunidades. Hoy, desde Tornado Deportivo, les digo a todos los jóvenes del país, interesados en esta carrera, que no dejen pasar la oportunidad que PDI  les brinda.

Si todavía lo estas dudando y quieres otra razón para realizar el curso, les dejo una frase que siempre me ha acompañado: “A los grandes hay que escucharlos”. Vale la pena escuchar las historias de Erasmo Provenza, Maximiliano Cordaro, Walter Roque y de todos los invitados.
 
Por último, no quiero dejar pasar la oportunidad para agradecer a estos tres periodistas que les han abierto una ventana a todos los jóvenes que sueñan y viven por ser periodistas deportivos. Erasmo, Max, Walter, en nombre de todos los muchachos de PDI Caracas, muchísimas gracias. Ustedes son el presente, nosotros seremos el futuro.

¡Amigos, esto se acabó! Hasta la próxima.

Francisco Xavier Ríos perandio

Twitter: @cisco_rios 

domingo, 28 de abril de 2013

Con sabor venezolano





Desde que comenzó el Sudamericano Sub-17, no nos hemos dejado de sorprender por el talento, personalidad, carácter y entereza de los pequeños vinotinto. Una derrota en los siete partidos jugados en todo el torneo, deja claro que Venezuela se preparó muy bien para afrontar el reto y clasificar al mundial de la categoría.

Lo más sorprendete, es el estilo de juego que implantó Rafael Dudamel: un esquema de tres defensores, cinco medio campos y dos delanteros (3-5-2), algo atípico en todas las categorías de la selección nacional. Asimismo, el entrenador de los pequeños vinotinto estructuró un equipo sólido, ordenado, correcto y con mucho carácter. Al parecer, esta selección sub-17 tiene la misma personalidad que el ex arquero nacional.

Cuando analizamos todos los partidos de Venezuela en el sudamericano encontramos  factores comunes con la selección sub-20 y con la absoluta: una defensa hermética, orden táctico, un medio campo de mucho sacrificio donde todos defienden y luchan hasta los balones más difíciles, y dos delanteros élites capaces de mandarla a guardar en la más mínima oportunidad que se les presenten.

Estas características pertenecen a un estilo de juego, a una impronta, una marca, un sello que la vinotinto empezó a imponer con la selección absoluta, desde la llegada de César Farías, y se está transmitiendo a las categorías inferiores. En este sentido, podemos afirmar con toda seguridad que Venezuela ha conseguido una identidad futbolística propia. No imitamos el “jogo bonito” brasilero; no explotamos la velocidad por las bandas como Colombia o Chile; no realizamos el “tiqui taca” de España; ni tampoco tenemos un fútbol tan elegante como el inglés o el francés. Sin embargo, tenemos nuestro propio estilo, de color vinotitno y tan criollo como un pabellón.

¿Cómo juega Venezuela? ¿Cuál es nuestro estilo y las características de juego? Por primera vez en la historia podemos responder estas interrogantes. Venezuela juega con fuerza, con garra, así es nuestro fútbol, como lo denominó Farías en la rueda de prensa posterior al partido contra Colombia: “con el cuchillo entre los dientes”. Esta impronta futbolística ha hecho destacar tanto el orden defensivo como el sacrificio de todos los jugadores del sector medio.

Hay quienes critican el estilo de juego implantado, ya que no es un fútbol estético, vistoso, y Venezuela no es un equipo arrollador que golee a los rivales. Sin embargo, es la modalidad que nos ha funcionado. Jugando de esta manera clasificamos al Mundial sub-20 de Egipto 2009, llegamos en el cuarto lugar en la Copa América 2011, y hemos conseguido triunfos históricos ante Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, entre otros. Por lo tanto, el esquema impuesto ha funcionado.

Igualmente, con esa impronta futbolística, los muchachos de la sub-17 han  conseguido clasificar al mundial de los Emiratos Árabes, con orden, garra y con el cuchillo entre los dientes. Los “Dudamel Boys”, como ya se les comienza a llamar, han asimilado muy bien el estilo de juego y no solo han clasificado al mundial, sino están a punto de ser los campeones del sudamericano. 


Por los momentos, habrá que esperar los próximos partidos de la sub-17 y de la selección de mayores para seguir ratificando que este estilo, el implantado por Farías y Dudamel, es el correcto. Lo importante es que hoy Venezuela se puede jactar que tiene una identidad futbolística propia, que se juega desde las categorías inferiores hasta la absoluta.

Seguramente, el fútbol venezolano seguirá cosechando éxitos, posiblemente iremos al mundial sub-17 y al mundial de mayores, pero la mejor noticia de todas, es que hay mucho futuro, al menos en el fútbol. ¡Amigos, esto se acabó! Hasta la próxima.


Francisco Xavier Ríos Sperandio
Twitter: @cisco_rios